En América Latina y el Caribe (ALC), los desastres relacionados con el clima están transformando cada vez más la vida de las niñas y niños. ALC es la segunda región más propensa a desastres del mundo después de Asia-Pacífico.
Las inundaciones, sequías, tormentas e incendios forestales devastan las comunidades, destruyen viviendas, interrumpen la educación y limitan el acceso a la atención médica y al agua segura. En 2026, se estima que 4 millones de niñas, niños y adolescentes necesitarán asistencia humanitaria, según UNICEF. Los impactos para la niñez van mucho más allá de la emergencia inmediata, afectando la salud, la educación, la protección y el bienestar emocional.
En Save the Children, actuamos antes de que ocurra un desastre para proteger a las niñas y los niños. En Perú, preparamos a las comunidades para sequías e inundaciones; en México, para tormentas y huracanes; en Guatemala, para sequías y tormentas. En Haití, trabajamos de la mano con niñas, niños y docentes en las escuelas, y en Colombia, abordamos los efectos combinados del conflicto y los peligros naturales. En toda la región, nuestras acciones anticipatorias ayudan a que las niñas y niños se mantengan seguros, aprendan y prosperen incluso frente a la crisis.
También incidimos en poner a la niñez en el centro de la reducción del riesgo de desastres. En el evento Action on Disaster Relief 2026 en marzo, el Director de País de Perú, William Campbell, representó a Save the Children en el panel “De Riesgo a Resiliencia: Fortaleciendo la RRD y la Preparación en Contextos Diversos”.
Save the Children destacó el hecho de que el impacto de los desastres en las niñas y niños no es solo inmediato, sino que también afecta su futuro. Además de horas de escuela perdidas, acceso interrumpido al agua o infraestructura dañada; también limita el acceso a servicios esenciales y espacios seguros, que son críticos para el desarrollo y la resiliencia a largo plazo de las niñas y niños.
También destacamos los desafíos clave que afectan a las niñas y niños, incluyendo su exclusión de la planificación, la prevalencia de intervenciones centradas en adultos, la baja asignación financiera para la reducción del riesgo de desastres y la necesidad de coordinación intersectorial y fortalecimiento de la capacidad local.
A medida que los riesgos climáticos se intensifican, poner a las niñas y niños en el centro de la reducción del riesgo de desastres, así como ampliar las acciones anticipatorias e invertir en servicios centrados en la infancia, son esenciales para reducir la vulnerabilidad y construir un futuro más resiliente para las niñas, niños, adolescentes y las comunidades en toda América Latina.
El panel estuvo compuesto por expertos líderes en reducción del riesgo de desastres y respuesta humanitaria en América. Incluyó a Keisha Linton, Coordinadora de Gestión de Desastres y Asistencia Humanitaria del Regional Security System (RSS); Kenisha Jeffrey-Isembert, Directora de la National Emergency Management Organisation (NEMO) de Santa Lucía; Ana Eugenia Durán-Salvatierra, Subdirectora Regional de Operaciones LAC de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); Pedro Ignacio Cabello, Subdirector Ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), Ministerio de Seguridad Nacional de Argentina y William Campbell, Director de País de Perú, Save the Children International. En conjunto compartieron perspectivas sobre cómo fortalecer la preparación ante desastres, la acción anticipatoria y las estrategias resilientes en contextos diversos.